“Curro Bedoya, nació como Francisco Ricardo
Bedoya Bayarre en Barcelona un 12 de enero de 1984, estaba previsto
que naciera sobre el día 5 de enero, pero vino al mundo cuando
el quiso, porque él es así, de ideas fijas. Con un
mes llegó a Madrid.”
Con estas palabras, Marta Bayarre, su madre y principal valedora,
empieza a contar lo que ha sido hasta ahora la vida de su hijo mayor.
Marta
recuerda que “siempre le han gustado los caballos, en la finca
donde vivimos hasta el año 1994, la casa estaba separada de la
cuadra unos 200 metros, y cuando podía, se escapaba para estar
allí. Le sorprendíamos metido en los boxes acariciando
las patas de los caballos, incluso algún día se quedó
dormido entre ellos”.
Curro nunca gateo, a los diez meses se puso de pie, y cuando se caía
se levantaba como lo está demostrando en su corta vida.
Su madre cuenta que “con cuatro años, su padre le compró
un caballo más pequeño para que el montara, pero a él
no le gustaba, sólo quería un caballo grande como el de
su padre. Lo montábamos en un caballo que Curro, su padre, lo
usaba para torear y que era muy tranquilo, pero cuando se cansaba
tiraba al niño, por eso cuando le preguntaban si quería
montar, siempre decía que sí, pero que al Manolito,
no”.
“Se encaprichó de un caballo llamado Fandango, que fue el mejor
caballo torero de salida de su época, con el que se iba de
paseo él sólo, y nunca tuvo ningún problema,
como era pequeño, su padre le mandó hacer unos estribos
de cuero para que no rozaran al caballo”.
Curro, tiene un hermano más pequeño que él, “Chema”,
con el que ha compartido multitud de juegos y vivencias, “jugábamos
a que él era el toro y yo montado en mi bici, le hacía
quiebros y le ponía banderillas” cuenta Chencho, como le
llaman su familia y amigos.
En su vida, ha visto lo duro que es este mundo, comenta Marta, pero hay dos acontecimientos que le marcarían para siempre:

En
el año 1992 su padre se cortó con un rejón la
mano derecha y tuvo una recuperación muy dura, pero volvió
a reaparecer y siguió toreando. Chencho pasó todo el
proceso a su lado y es que su padre para él es un ejemplo a
seguir y un maestro del que aprende cada día, está
siempre pendiente de él dándole todo tipo de consejos.
El segundo de los acontecimientos, se produjo en el año 1994
cuando un incendio en la cuadra ocasionó la muerte a siete de
los caballos. Fueron momentos muy duros para él, dice Marta,
hasta el punto de no querer montar más.
Dos años después empezó a acompañar a su padre a
las corridas, dónde hacía las labores de mozo de espadas, y
dónde se adentró aún más si cabe en el mundo del toro.
Con doce o trece años, recuerda su madre, que Curro les dijo muy
serio, que “el quería ser rejoneador”, Marta
pensaba que se le pasaría, pero la vida, dice, “ me ha
demostrado que tengo un hijo torero a caballo y que por su sangre
corre una casta que nadie se la podrá quitar”.
Cuatro años después de aquella conversación, debuta en El Tiemblo, era el
año 1998, cortando dos orejas, torea quince tardes más hasta el año 2000
donde alcanzará veinte festejos.
En las temporadas 2001 y 2002 consigue sumar cuarenta corridas más, y cortar un total de 90 orejas y 13 rabos, además de compartir cartel con rejoneadores de lo más alto del escalafón y ser el triunfador de varias tardes, como en Seseña (Toledo) donde cortó las 4 orejas y los 2 rabos a su lote.
Tuvo que dejar a medias su magnifica trayectoria, cuando en la plaza de
Colmenar de Oreja, la tarde del 4 de mayo de 2003, el caballo resbaló y se
cayó de espaldas recibiendo un fuerte golpe en la nuca con una piedra que se
encontraba en el piso, produciéndose una grave lesón cerebral. Tuvo que ser
intervenido en tres ocasiones, y estuvo al borde de la muerte varios días.
Sin duda alguna los momentos más difíciles de su vida que pudo superar con
la ayuda incondicional de toda su familia, y que le sirvieron para valorar
más la vida y para darle más fuerza para conseguir su sueño.
Esa misma fuerza es la que le llevó a reaparecer tras nueve meses de
calvario en La Palma (Murcia) cortando dos orejas, la tarde del 22 de
febrero de 2004.
Temporada 2004 en la que consiguió torear 12 corridas a pesar de los
parones sufridos como consecuencia en primer lugar de un pitonazo en La Pala
(Murcia), en junio de 2004, que le partió el cubito y el radio del brazo
derecho, y al final de esa temporada, la tarde del 15 de agosto, en
Navalvillar de la Pela (Badajoz) se partió el pie derecho al salir de una
pirueta y resbalar en la cara del toro.
El balance del año 2005 fue de 20 corridas, con más de 40 orejas.
En 2006 toreó un total de 21 corridas, cortando 42 orejas y 5 rabos, demostrando cada tarde su arte y rejoneo de emoción y casta.
La tarde del 4 de agosto de 2007, en la localidad francesa de Bayona, tuvo lugar la Alternativa de Curro Bedoya, con Sergio Galán como testigo y Pablo Hermoso de Mendoza de padrino.

Cortó una oreja a cada uno de los astados de Niño de la Capea, y salió por la puerta grande, culminando una tarde igual de emotiva que emocionante.
Otra puerta grande de gran calado que se abrió para Curro Bedoya fue la de Valencia, la tarde del 23 de septiembre de 2007, cuando tras una sensacional faena cortó las 2 orejas a su único ejemplar y abrió la Puerta Grande de la calle Xátiva.

La temporada 2007 finalizó con 18 corridas toreadas y un total de 47 orejas y 5 rabos, que le permiten tener fuerzas e ilusiones para con afrontar con éxito la temporada 2008.