Con la muralla como respaldo del coso, Olmedo recibió a los tres rejoneadores: Sergio Vegas, Curro Bedoya y Paulo Jorge Santos.
Los animales de Peralta de desigual presentación dieron buen juego a excepción del primero que fue un marmolillo al que se tuvo que enfrentar Vegas y el último aquerenciado en tablas que lidió el portugués Paulo Jorge.
Pero el que consiguió cuajar dos buenas faenas fue Curro Bedoya el cual desplegó un amplio repertorio de llamadas de atención, como la conversión mediante el método de golpe seco de unas banderillas normales a unas cortas, abanicos sobre el toro y multitud de gestos equinos y del jinete que captaron la atención de la más de media plaza que ocupaba los tendidos. El reconocimiento al espectáculo y la buena ejecución fueron una oreja en el primero y dos en el segundo.