Esta semanana en la sección dedicada al toreo a caballo de la revista APLAUSOS, podemos enconrtar una entrevista realizada a nuestro maestro. Una entrevista muy cercana y con sentimiento realizada por el profesional Juan Manuel Sánchez-Morate.
En Navalcarnero vive y entrena Curro Bedoya, hijo del maestro que también se anunciaba con el mismo nombre, y que nació y se crió con caballos. Con sólo cinco años se subió a un corcel. Y cuando apenas podía mantenerse sobre la montura comenzó a enfrentarse a becerras. Pese a su juventud ha tenido que hacer frente a graves adversidades tanto físicas como profesionales. Pero derrochando coraje y apoyado por su familia, las ha superado y en la actualidad trabaja con ilusión.
Por Juan Manuel Sánchez-Morate
Fotos: Archivo
- Curro, ¿definitivamente recuperado del terrible percance que sufriste toreando?
- Sí, gracias a Dios. La verdad es que fue muy grave. Estuve quince días en coma y en algunos momentos más allá que aquí. Pero, mis ganas por vivir unidad al magnífico trabajo de Madrid, Estados Unidos y Méjico, sirvieron para superar aquella situación y recuperarme completamente. Tengo que decirte que estoy fenomenal. No me ha quedado ningún tipo de secuelas y hago una vida normal.
- Y en el plano profesional, ¿en qué medida te afectó?
- Bastante. Piensa que estuve mucho tiempo parado. Cuando me recuperé de las graves lesiones tuve que empezar a ponerme a punto físicamente, para después, empezar a montar. Estuve un año sin subirme a un caballo. Y fue en 2006 cuando empecé a trabajar con plena normalidad.
- ¿Cómo está Curro Bedoya en la actualidad?
- Con madurez y muy motivado. Cuando se vive una situación tan dura, te hace valorar más lo grande que es torear a caballo y te aumenta la ilusión por entrenar y estar bien todas las tardes. Todavía tengo bastantes cosas que aprender y defectos por corregir. Pero me encuentro capacitado para torear en cualquier plaza y resolver todos los problemas que me planteen los toros.
- Desde el punto de vista artístico, en ¿qué apartado te sitúas?
- Me gusta el toreo de frente y con pureza, pero también complementado con algunos pasajes espectaculares. Cuando el público va a verme a la plaza intento que emocione con el riesgo que conlleva la pureza, y asimismo, se divierta con adornos vistosos.
“Cuando se vive una situación tan dura, te hace valorar más lo grande que es torear a caballo y te aumenta la ilusión por entrenar y triunfar”
- Como por ejemplo la suerte del abanico.
- Sí. Es una suerte bastante original que gusta mucho y llega a los tendidos. Consiste en unir a una banderilla corta una abanico y cuando se clava en el morrillo del toro, el abanico se abre y revolotea. Cuando el toro tiene movilidad y repite, resulta bonito.
- Y de cuadra, ¿cómo andas?
- Bien, bastante bien. Tengo varios caballos con experiencia, con calidad y lo que me parece importante, con personalidades muy distintas. De salida destacaría a “Lagartijo”. Se trata de un caballo Trotón Francés ,que me da mucha seguridad. En banderillas cuento con “Trasnochador” y “Universo”. “Trasnochador” es de raza apaloosa y da unos quiebros impresionantes. “Universo” es de raza española y tordo. Resulta un caballos muy sincero y resolutivo. Para banderillas cortas utilizo a “Nilo”, un caballo de capa perla y pura raza española. Es muy eficaz y espectacular. Pasó por un problema serio de salud, puesto que tuvo un cáncer, pero ya está recuperado.
- ¿Cómo se presenta la temporada?
- Estoy entrenando al máximo para aprovechar cuántas oportunidades tenga. Mi idea es, además de torear en pueblos, también hacerlo en plazas de más responsabilidad. Creo que ya tengo la madurez suficiente para afrontar compromisos importantes. Sé que se está hablando con distintas empresas y algo que me haría mucha ilusión es confirmar alternativa en Madrid.