17 / 05 / 2010
DIEZ AÑOS DE "ABÁNICOS"

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 En estos días se cumplen 10 años del debut de Curro Bedoya como rejoneador profesional. Muchas cosas han cambiado desde entonces pero lo único que no ha cambiado ha sido la ilusión por torear y las ganas de triunfar.


 Todos los que le conocen insisten en definirle como un soñador incansable, con una capacidad admirable para levantarse una y otra vez.


 Pronto supo en sus carnes lo duro de la profesión elegida cuándo en 2003 un resbalón en la plaza de Colmenar de Oreja casi le cuesta la vida. Pero su vida está unida al caballo y al toro y lejos de ella no la encuentra sentido.


 Consciente de las dificultades que existen para conseguir su sueño, su única arma es el trabajo y la dedicación.


 Lleva paseando 10 años por todas las plazas, sus abanicos, que le hacen distinto, y soñando con que algún día sus abanicos se recuerden y se nombren como las rosas de Peralta o el violín de Cartagena.


 Curro,¿ Recuerdas cuando decidiste que querías ser torero a caballo?


 Creo que no he querido ser otra cosa en mi vida, es algo que no se puede explicar, que naces con ello. Mientras todos los niños estaban jugando al fútbol yo estaba deseando poder llegar a mi casa para estar con mis caballos. Mi madre siempre recuerda que con 12 o 13 años les dije muy serio que quería ser rejoneador. Ella pensaba que se me pasaría pero pronto se dio cuenta que lo único que podía hacer era apoyarme y así ha sido.


 ¿Puedes explicar qué sentiste el primer día que te pusiste enfrente de un toro?


 Recuerdo ese día con muchos nervios, pero con muchísima ilusión y muchas ganas de poder enfrentarme a lo que en toda mi vida había soñado. Era a la vez que la culminación de un sueño el comienzo de otros muchos.


 En el  primer novillo, salí con mi yegua Dorada, los dos empezamos juntos a torear. El toro era de Núñez del Cubillo y le corte dos orejas.


 Todos los caballos son importantes pero ¿a cuáles has tenido más cariño?


 Recuerdo mucho a Fandango, que fue mi primer caballo, con él me daba larguísimos paseos con tres o cuatro años y el caballo me llevaba de vuelta a casa. Algún susto que otro he empecé a dar a mi madre.


 También a mi yegua Dorada, porque como he dicho fue el primer caballo que tuve para torear. Ahora vive como una reina en casa y es la madre de otras yeguas como “Zahara” o “Princesa” y también de “Tuareg” un precioso caballo negro que estoy preparando para la próxima temporada.


 Y en los últimos años he tenido la suerte de ver crecer a “Nilo”, que me aporta tranquilidad, serenidad y valentía a mi toreo. Ya está recuperado de una durísima operación en la que se le estirpó un tumor, pero tengo esperanzas en que pueda acompañarme muchos años más.


 ¿Qué te hace distinto?


 Bueno... todo el mundo me dice que parezco una persona distinta cuándo estoy en la plaza porque soy muy tímido y en la plaza sin embargo conecto mucho con la gente y transmito mucho. Creo que esto es porque respeto mucho al público. Para mí cualquier plaza es importante, e intento demostrar cada tarde mi toreo esté dónde esté, no me reservo nada.


 ¿Qué destacarías de tu toreo?


 Creo que mi toreo es un toreo de corazón, de corazón y de técnica y sobre todo de respeto al toro, al público y a mí mismo.


 Es cierto que hoy en día parece que está todo inventado, y estoy orgulloso de que mis abanicos se lleven apreciando 10 años por todas las plazas y que sea algo distinto, algo solo mío. (ACCEDA AL VIDEO DE TORRIJOS EN LA SECCIÓN DE "VÍDEOS")


 Su realización es bastante compleja para que quede perfecto y ponerlo no es nada fácil porque se tiene que poner en todo lo alto para que se abra entero y se aprecie bien.


  ¿Qué tarde destacarías en tu carrera?


 Es difícil señalar una en concreto pero me quedaría con la Alternativa en Bayona. Poder torear en esa plaza, con unos aficionados tan entendidos del mundo del toreo a caballo, con Pablo como padrino y con mi amigo Sergio de testigo, fue muy especial.


 ¿Cómo ves los próximos diez años?


 Los veo duros, luchando por hacerme con el hueco que se me está resistiendo y subido encima de un caballo, pero mientras siga con fuerza seguiré intentándolo, gracias al apoyo de toda mi familia y amigos.


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