25 / 02 / 2011
CURRO BEDOYA ENTREVISTADO EN "TORO MAG"

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La revista francesa "Toro Mag" publica este mes de febrero una extensa entrevista realizada a Curro Bedoya dónde se hace un repaso a los inicios, su cuadra y su estado actual.


Nuestro agradecimiento al traductor de la entrevista, José Martínez-Quintanilla.


 


"El joven rejoneador Curro Bedoya intenta, después de un terrible accidente, retomar el hilo de su carrera, siguiendo los pasos de su padre. Tomó la alternativa en Francia, en 2007 en Bayona, y desde entonces lucha por encontrar su lugar en un entorno difícil y cerrado donde el dinero parece igualar los valores. Descubramos con él una cara poco conocida de la tauromaquia.


 Toromag: ¿Ha estado su carrera influenciada por la carrera de su padre?


Sin ninguna duda. He vivido inmerso en ese mundo desde mi infancia, al lado de mi padre. Comencé desde muy joven a asistir a las corridas, y todo este ambiente, los toros, los caballos, todo me gustaba y atraía, y quería, naturalmente, seguir los pasos paternales.


¿Vuestro padre ha sido una gran figura del rejoneo?


Efectivamente él ha sido una figura del rejoneo, y ha salido muchas veces a hombros por la Puerta Grande de Madrid (seis veces creo), y también en Sevilla o Barcelona. Es una persona importante en su profesión dónde ha ocupado un lugar principal.


¿Cómo ha debutado usted?


Decidí seriamente ser rejoneador a la edad de 12 años. Monto sólo a caballo desde que tenía dos años, y sobre los 12 empecé a torear algunas vacas. Viendo cómo disfrutaba y el placer que sentía toreando, comencé más seriamente mi aprendizaje hasta encontrarme un día, con 16 años, por primera vez sobre la arena, en el 2000 en Villamanta (Madrid), mi pueblo.


¿Su familia tenía una finca con caballos en propiedad?


Cuando era niño, mi padre tenía una finca en Leganés. Pero perdimos todo en un incendio y nos tuvimos que marchar para instalarnos en Villamanta donde hemos podido encontrar las condiciones adecuadas para criar caballos y continuar con su entrenamiento. Mi padre, que por supuesto tenía sus propios caballos, me dejaba entrenar un poco con ellos, para probarme y también para estimularme, pero yo tenía siempre en la cabeza la pasión que me animaba a hacer lo que yo amaba.


Usted sufrió en 2003 un terrible accidente de caballo estando 15 días en coma.


Efectivamente tuve un grave accidente en la plaza de Colmenar de Oreja. Mi caballo tropezó y yo caí. Mi cabeza chocó con una piedra y no me acuerdo de nada más… Pasé 15 días en coma, más muerto que vivo, y con los consejos de médicos americanos y mejicanos, después de varias intervenciones he podido, gracias a Dios, recuperar todas mis funciones y retomar mi actividad en el mundo del toreo a caballo. Pero todavía pasaron dos años más hasta que pude reemprender mi carrera. Había perdido toda la movilidad, no podía ni siquiera andar yo solo, tenía problemas de movilidad. Los médicos pensaban que tendría secuelas, pero tuve la suerte de que todo volvió poco a poco a ser como antes.


¿No ha tenido secuelas psíquicas?


Actualmente no tengo ninguna secuela. Cuando empecé las primeras corridas, tenía problemas de equilibrio y de estabilidad sobre el caballo, pero todo se solucionó durante el año 2006, encontrando totalmente mi camino.


¿Qué recuerdo mantiene de su caída y de su accidente? ¿Tiene miedo de que se pueda repetir?


De la corrida del día de mi accidente, recuerdo perfectamente mi faena con el primer toro, la puesta de banderillas al segundo, pero nada más… Pero no tengo miedo. El miedo lo conocí durante la fase de recuperación, el miedo de no poder recuperar mi nivel, de no volver a hacer lo que me más gustaba, porque este accidente cortó una muy buena trayectoria que debía llevarme hasta la alternativa en Madrid. Todo tuvo que empezar de nuevo, reaprender a montar a caballo, a torear, y a reencontrar oportunidades en los carteles. Felizmente he tomado mi alternativa en Bayona, en Francia, en una plaza que me ha encantado y donde me gustaría volver.


¿Dónde se encuentra actualmente?


Estoy tratando de luchar para volver a los carteles de las plazas de primera categoría. He tenido la oportunidad de hacerlo en Valencia y de salir con el triunfo de dos orejas cortadas a un solo toro, pero sigue siendo difícil por el momento ya que el circuito parece bloqueado y cerrado.


¿Cómo describiría su cuadra de caballos?


Pienso que es una buena cuadra, con caballos espectaculares que saben transmitir emociones al público. Entre ellos, para el primer tercio, está “Lagartijo”, a las banderillas “Gallito”, “Chaparrito” y para los quiebros “Universo” o “Trasnochador”, “Triunfador” para las rosas y al final para el estoque “Nilo”. Es una cuadra muy completa y equilibrada.


¿Quién se encarga de la doma?


Soy yo quien doma, entrena y forma a mis caballos, después de sus debuts, incluso a veces que compramos algún caballo un poco más preparado y avanzado en la doma. Pero en general, somos nosotros quienes los formamos.


¿Cómo hacen la selección?


Depende de la psicología del caballo y de su raza, de sus orígenes. El hispano-árabe es sobretodo un caballo para el primer tercio. La raza portuguesa, los hispano-lusitanos, es más propicia para las banderillas y los caballos españoles, más tranquilos, son los más utilizados para la suerte de entrar a matar. Cuando se ha elegido un caballo, empezamos su doma y progresivamente lo ponemos en presencia del carretón y después de una vaca. Entonces observamos sus reacciones y su comportamiento. Algunos nos transmiten más que otros, aportan más vibraciones en la ejecución de la suerte, más virtuosismo y entonces lo destinamos al tercio de banderillas.


¿El comportamiento de los caballos varía según los días?


Los caballos son como los toreros, algunas corridas son mejores que otras, porque el viaje les ha fatigado o porque están nerviosos, o simplemente porque no es su día.


¿Se siente más torero que jinete o a la inversa?


Creo que para ser rejoneador y encontrarse a gusto consigo mismo, deben reunirse las dos cualidades, es decir, evidentemente montar bien a caballo y tener también el sentido del toreo, para poder triunfar y aportar algo que llegue y emocione al público.


Con más de diez caballos en un cuadra, ¿el entrenamiento cuesta mucho?


Yo entreno diariamente entre 9 y 10 horas. Es un enorme trabajo de todos los días, que me aparta de los placeres de la vida de un hombre normal, pero que es indispensable para intentar progresar y estar a la altura de las expectativas de los aficionados en las ferias importantes, para poder triunfar.


¿Cómo se presenta esta temporada?


La verdad es que las cosas se presentan menos favorables de lo que se esperaba, sin duda a causa de la crisis, porque hay menos corridas y esto afecta a todo el mundo taurino. Todavía no tenemos tantos contratos como en años anteriores. Pero en general va muy bien, con éxitos que se repiten y que espero se vean reflejados en la cantidad de mis contratos. Pienso terminar la temporada con una treintena de corridas.


Pregunta indiscreta: el mantenimiento de una cuadra debe costar caro. ¿Un rejoneador como usted gana mucho dinero?


Las cuestiones financieras no son ciertamente como eran antes. Algunos rejoneadores se dejan remunerar por debajo del valor normal establecido y necesitan hacer cuarenta o cincuenta corridas para ganar la suma equivalente a treinta corridas. Hay algunos rejoneadores que actúan así rompiendo el mercado. Pablo (Hermoso de Mendoza) ha intentado resolver este problema en algún momento. Es muy importante respetar estos acuerdos para no devaluar nuestra profesión y medio de vida. Este negocio pide muchos sacrificios, y hace falta estar todos los días con los caballos, dedicarles atención y cuidados que ellos necesitan Hay que amar verdaderamente esto, sentir esta vida en lo más profundo de tu ser, experimentar placer para continuar y poder transmitir todo esto al público.


¿Cómo ve el futuro del rejoneo?


Pienso que el rejoneo es el espectáculo que más gente atrae a las arenas, incluyendo las grandes ferias. Normalmente, incluso en las plazas que les cuesta llenar, las corridas de caballos siempre hacen pleno. Es una de las expresiones de la tauromaquia que más gustan, que tocan todas las fibras del público y cuyo futuro parece esperanzador.


¿Es sólo un espectáculo o una verdadera corrida?


Los caballos aportan sin duda su lado espectacular, atractivo, pero creo que los riesgos son comparables, porque los caballos están pisando un terreno muy peligroso, muy cerca de los toros, terrenos que no han pisado antes y donde los toreos a pie no van. Bien entendido, los cuernos afeitados entrañan menos riesgos de cornadas para los caballos, pero ¿quién lo haría? Las dos tauromaquias tienen su lugar y el rejoneo, con los caballos, gusta a un público variado y atrae a la gente, incluso a los niños les puede gustar. Esta es la fuerza de nuestra tauromaquia.


¿Tiene usted un referente, fuera de su padre?


Ciertamente, Pablo Hermoso de Mendoza es quien ha aportado un cambio revolucionario en la manera de rejonear. Por eso, ha dejado un ejemplo a seguir, una referencia para continuar aprendiendo, sirviendo de inspiración para intentar incorporarlo en mi propio toreo.


¿Qué podemos desearle?


Que mi temporada continúe su camino sembrado de éxitos y que se abran para mí las puertas de una plaza de primera categoría.


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